top of page
Buscar

Nada puede detener el evangelio


A veces imaginamos la obra de Dios rodeada de comodidad, reconocimiento y escenarios favorables, pero Hechos 14 nos devuelve a la realidad, el avance del evangelio casi nunca ocurre en condiciones ideales.


Pablo y Bernabé no viajaban con privilegios ni garantías, cruzaron montañas peligrosas, entraron a ciudades hostiles y enfrentaron oposición constante, en Iconio, la resistencia fue tan fuerte que tuvieron que huir para salvar sus vidas. En Listra, después de predicar y ver un milagro poderoso, un hombre cojo que caminó, la multitud pasó de la adoración al odio en cuestión de horas.


Los mismos que intentaron rendirles culto como dioses terminaron apedreando a Pablo y dejándolo por muerto.


Lucas describe la escena con sobriedad: Cuando los rodearon los discípulos, él se levantó y volvió a entrar en la ciudad.” No huyó, no se rindió, no abandonó el llamado, el mismo hombre que había visto morir a Esteban bajo una lluvia de piedras ahora se levantaba cubierto de heridas, decidido a continuar.


El apedreamiento no era un castigo menor, era una sentencia de muerte, y aun así, Pablo sobrevivió, probablemente cargó cicatrices permanentes, recuerdos imborrables y un dolor profundo, años después, escribiría sobre golpes, naufragios y noches enteras a la deriva.


Pero nunca escribió desde la queja, escribió desde la convicción.


Para Pablo, el sufrimiento no era señal de fracaso, sino parte del camino, por eso pudo decir con claridad a los nuevos creyentes: Es necesario pasar por muchas dificultades para entrar en el Reino de Dios.” No como advertencia para desanimar, sino como verdad para preparar corazones firmes.


Lo más sorprendente es que Pablo y Bernabé regresaron a las mismas ciudades donde habían sido rechazados y atacados, volvieron a Listra, volvieron a Iconio, volvieron a Antioquía. No por imprudencia, sino por amor, querían fortalecer a los discípulos, afirmar su fe y recordarles que el evangelio no depende de circunstancias favorables.


En Listra, Pablo también confrontó una profunda oscuridad espiritual, la gente confundía el poder de Dios con mitología pagana, pensaban que Júpiter y Mercurio estaban entre ellos, Pablo no aprovechó la confusión para ganar prestigio, la usó para anunciar al Dios verdadero, el Creador que da lluvias, alimento y vida, desafió los ídolos locales y presentó a un Dios vivo que se revela con gracia.


Hechos 14 nos enseña que el evangelio avanza incluso cuando duele, que la oposición no lo detiene, lo confirma, que la perseverancia no es opcional, es la marca de una fe genuina. Y que el Reino de Dios no se establece por comodidad, sino por obediencia constante.


Cuando Pablo y Bernabé regresaron finalmente a Antioquía, no hablaron de sus heridas, sino de la fidelidad de Dios, celebraron lo que Él había hecho y cómo había abierto puertas incluso entre los gentiles, el gozo no nació de la ausencia de problemas, sino de la certeza de que Dios había estado presente en cada paso.


Este día nos recuerda que seguir a Cristo no siempre será fácil, pero siempre valdrá la pena, que habrá momentos en los que el llamado nos pedirá levantarnos cuando todo indica que deberíamos rendirnos, y que, aun así, nada puede detener el evangelio.


Porque cuando Dios envía,Él sostiene.

Y cuando el Reino avanza,

ni el dolor ni la oposición tienen la última palabra.


“Es necesario pasar por muchas dificultades para entrar en el Reino de Dios.”

— Hechos 14:22

 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación*
bottom of page