Fieles en tiempos de conflicto
- IglesiaElRedentor

- 7 ene
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A lo largo de la historia conocida por nosotros siempre hemos visto a la humanidad en guerra, pueblo contra pueblo, ideología contra ideología, poder contra poder. Y es justamente en esos momentos de mayor tensión cuando surgen personas que nos enseñan algo distinto. Personas que no levantan armas, pero sí convicciones. Personas que no buscan vencer a otros, sino permanecer fieles. De eso nos habla Hechos capítulo 7.
Esteban aparece en la historia de la iglesia como un hombre lleno del Espíritu Santo, dedicado al servicio, profundo en las Escrituras y valiente en su fe, no era apóstol, no encabezaba movimientos, no buscaba protagonismo. Había sido escogido para servir, y aun así, Dios lo usó para dar uno de los mensajes más claros y confrontativos de todo el libro de los Hechos.
Su discurso no fue improvisado ni superficial, recorrió la historia del pueblo de Dios desde Abraham hasta Salomón, recordando una verdad constante, Dios siempre ha sido fiel, pero los nuestros corazones muchas veces han resistido al Espíritu Santo. Esteban no atacó tradiciones por sí mismas, sino la dureza de un corazón religioso que había perdido la capacidad de escuchar a Dios.
La respuesta no fue arrepentimiento, sino rechazo, antes de que pudiera concluir su mensaje, fue sacado de la ciudad y apedreado, a simple vista, parece una derrota. No hubo multitudes convertidas, no hubo celebración, no hubo resultado inmediato. Sin embargo, el Reino de Dios no siempre muestra sus frutos al instante.
Mientras Esteban moría, levantó los ojos y vio el cielo abierto, vio a Jesús de pie, como si el Hijo del Hombre se levantara para recibir a un testigo fiel. Y en lugar de clamar por justicia, oró por perdón, su fidelidad no terminó en silencio, terminó sembrando.
Entre quienes presenciaron ese momento estaba un joven fariseo llamado Saulo, escuchó el mensaje, vio el rostro de Esteban, fue testigo de su perdón. Ese día no cambió, pero algo quedó marcado, años después, ese mismo Saulo se convertiría en Pablo, uno de los instrumentos más importantes para la expansión del evangelio.
Hechos 7 nos recuerda que la fidelidad no siempre es celebrada en el momento, pero nunca es ignorada por Dios, hay obediencias que parecen terminar en pérdida, pero en realidad están preparando algo mayor. Hay palabras que parecen caer en tierra dura, pero con el tiempo dan fruto.
Este pasaje nos habla como iglesia hoy, nos llama a no resistir al Espíritu Santo, a no negociar la verdad y a confiar en que Dios sigue obrando aun cuando no vemos resultados inmediatos. Nos recuerda que una vida rendida nunca se desperdicia, y que una iglesia fiel siempre deja semilla.
Que aprendamos de Esteban a vivir una fe que permanece, una verdad que se proclama con amor y una esperanza que confía en que Dios sigue escribiendo la historia, aun en medio del conflicto.
“Veo el cielo abierto y al Hijo del Hombre de pie a la derecha de Dios.”
— Hechos 7:56



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