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Antes de avanzar, espera

Comenzar un año nuevo suele venir acompañado de planes, decisiones y deseos de avanzar. Queremos movernos rápido, corregir errores, alcanzar metas, dar pasos firmes. Sin embargo, el libro de Hechos inicia con una invitación que parece ir en contra de ese impulso natural: no se alejen… esperen.


Jesús, resucitado y victorioso, pasó cuarenta días con sus discípulos hablándoles del Reino de Dios. No les habló de estrategias, ni de estructuras, ni de métodos. Les habló del Reino… y luego les pidió algo sencillo y profundo: permanecer en Jerusalén y esperar la promesa del Padre.


Ellos vieron las manos traspasadas. Escucharon su voz después de la tumba. Compartieron mesa con Él. Y aun así, no se les permitió avanzar sin el Espíritu Santo. Porque incluso la experiencia más poderosa con Jesús no sustituye la dependencia diaria del Espíritu.


Este inicio de año queremos comenzar así: no corriendo, sino esperando. No adelantándonos a Dios, sino alineándonos con Él. Durante estos 28 días caminaremos con la iglesia primitiva, aprendiendo que el poder no nace del entusiasmo humano, sino de la obediencia confiada.


Jesús no les dio todos los detalles de lo que vendría. No les explicó cómo se sentiría el bautismo del Espíritu, ni cómo cambiaría sus vidas. Solo les aseguró una cosa: recibirían poder. El resto requería fe.


Así también entramos a este nuevo año. No conocemos todo lo que vendrá, pero creemos en la promesa. No sabemos cada paso, pero confiamos en Aquel que guía. Antes de ser enviados hasta los confines de la tierra, aprendemos a quedarnos quietos delante de Dios.


Que este devocional sea un espacio de espera consciente, de oración sincera y de rendición diaria. Que no solo leamos palabras, sino que permitamos que el Espíritu Santo nos prepare, nos sature y nos envíe en el tiempo correcto.


Porque el verdadero comienzo no es cuando nos movemos,

sino cuando obedecemos.


“No se alejen… esperen la promesa del Padre.”

— Hechos 1:4–5


Que este año comience bajo Su dirección.

Y que estos 28 días nos enseñen a caminar en su poder.


 
 
 

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